

Agenda de asuntos por desarrollar para el sector automotor colombiano
Con el inicio del segundo semestre del año, el sector automotor colombiano vuelve a encender motores en torno a una conversación urgente: la necesidad de actualizar la política pública que lo regula. Las normas actuales, según advierten los gremios, ya “están pasando aceite” y requieren una revisión profunda si se quiere proyectar el sector hacia un futuro competitivo, sostenible y dinámico.
Uno de los actores más activos en este debate ha sido Aconauto Colombia, que ha venido participando en mesas de trabajo con el Ministerio de Transporte y otras entidades, advirtiendo sobre los riesgos de ciertas iniciativas y proponiendo una hoja de ruta alternativa basada en la renovación tecnológica, la eficiencia normativa y el equilibrio económico.
Chatarrización 1 a 1
Uno de los temas más controversiales en la agenda es la restauración del esquema de chatarrización 1 a 1, con el cual el Gobierno busca cumplir compromisos con pequeños transportadores. Esta medida condiciona la matrícula de nuevos vehículos de carga a la desintegración de uno antiguo, e incluye un aporte del 25% del valor del vehículo al Fondo para la Promoción de Ascenso Tecnológico (FOPAT).
Para Aconauto, esta política, aunque bien intencionada, podría ralentizar la renovación del parque automotor, fomentar la especulación con vehículos usados y paralizar el mercado formal, además de aumentar los tiempos y costos del proceso de matrícula. En respuesta, el gremio ha propuesto abolir dicho esquema y sustituirlo por planes de renovación atractivos, centrados en beneficios económicos y sostenibilidad ambiental.
Estándares técnicos y relaciones internacionales en tensión
Otro frente abierto es la adhesión de Colombia al Acuerdo de 1958 de la ONU, que prioriza estándares técnicos europeos sobre los estadounidenses. Esto podría implicar barreras técnicas para vehículos producidos bajo estándares de EE. UU., el principal socio comercial del país. Aunque la medida aún no se ha implementado plenamente, el gremio ha alertado sobre las repercusiones económicas y diplomáticas que podría acarrear si no se maneja con prudencia.
En la misma línea, persisten inquietudes sobre la denuncia del Acuerdo de Complementación Económica (ACE 72) con Brasil, anunciada por el anterior ministro de Comercio en 2024. Esta decisión, tomada con el argumento de reindustrializar el ensamble automotor, ha sido cuestionada por llegar en un momento donde el modelo de negocio global de las automotrices gira más hacia la importación de vehículos terminados (CBU), y no tanto hacia el ensamblaje local.
¿Más aranceles a los híbridos?
En medio de la necesidad de incrementar el recaudo fiscal, el Gobierno ha puesto sobre la mesa un aumento de aranceles a los vehículos híbridos, una propuesta que choca frontalmente con los esfuerzos de transición energética y movilidad limpia.
Aconauto propone una alternativa: un programa de fomento para renovar el parque automotor hacia tecnologías modernas, incluyendo vehículos a combustión interna más eficientes (ICE), híbridos (HEV) y eléctricos (EV), en todas sus variantes. Esto, acompañado de reducción de barreras tributarias, eliminación del impoconsumo y condiciones más favorables de financiamiento, podría dinamizar el sector y generar mayores ingresos fiscales sin sacrificar la sostenibilidad.
Propuestas del gremio
Entre las propuestas destacadas por Aconauto están:
- Eliminar el esquema 1 a 1 de chatarrización por ineficiente y especulativo.
- Promover una política de renovación tecnológica con incentivos claros.
- Restablecer una tabla de fletes equilibrada, que garantice rentabilidad para el transportador sin afectar al generador de carga.
- Fortalecer la fiscalización institucional para asegurar el cumplimiento de las normas.
- Reducir las tasas de interés en la financiación de vehículos, mediante acuerdos con el Banco de la República y el sistema financiero.
- Canalizar mayores ventas hacia mayor recaudo, con efectos positivos en infraestructura vial y otros sectores estratégicos.